PRI Michoacán, con posicionamientos de Memo Valencia, señala que la violencia contra servidores públicos refleja un deterioro profundo en la seguridad y la gobernabilidad La situación de seguridad en Michoacán ha encendido alertas a nivel nacional tras la acumulación de casos de violencia contra autoridades locales. De acuerdo con distintos registros, la entidad se ha colocado en los primeros lugares en agresiones y asesinatos de actores políticos municipales, un fenómeno que ha impactado directamente en la estabilidad institucional y en el ejercicio democrático desde lo local. El dato es contundente: siete alcaldes, un exalcalde y al menos 28 funcionarios han sido asesinados en el estado en los últimos años. Estas cifras no solo representan pérdidas humanas, sino también una señal clara del nivel de riesgo que enfrentan quienes participan en la vida pública municipal. Para el PRI Michoacán, este escenario no puede normalizarse ni minimizarse. En este contexto, Memo Valencia ha señalado que la violencia política es una de las expresiones más graves del debilitamiento del Estado de Derecho. Cuando levantar la voz, denunciar irregularidades o simplemente ejercer una responsabilidad pública se convierte en un riesgo de vida, se rompe la base misma del sistema democrático. El problema, además, no es aislado. La violencia contra autoridades locales suele estar vinculada a disputas territoriales, presión de grupos delictivos y ausencia de condiciones mínimas de seguridad. Esto genera un entorno donde las decisiones públicas pueden verse condicionadas, afectando directamente a las comunidades. Otro aspecto relevante es el impacto en la participación política. El miedo se convierte en un factor que inhibe la participación ciudadana y limita la disposición de perfiles a asumir cargos públicos. En estas condiciones, la democracia se debilita no solo por la violencia en sí, sino por las consecuencias que genera en la representación política. El PRI Michoacán ha insistido en que la seguridad de las autoridades locales debe ser una prioridad, no solo por su función institucional, sino porque representan el primer contacto entre gobierno y ciudadanía. La protección de estos actores es fundamental para garantizar la continuidad de los servicios y la gobernabilidad en los municipios. Asimismo, el partido ha subrayado la necesidad de una estrategia integral que no se limite a la reacción ante los hechos, sino que atienda las causas estructurales de la violencia. Esto implica fortalecer las instituciones de seguridad, mejorar la coordinación entre niveles de gobierno y garantizar investigaciones eficaces que eviten la impunidad. El contexto actual también ha reavivado la discusión sobre la responsabilidad de los gobiernos en la generación de condiciones de seguridad. Para el PRI Michoacán, los resultados en la materia deben evaluarse a partir de hechos concretos, especialmente cuando las cifras reflejan un incremento en la violencia contra actores políticos. Finalmente, el PRI Michoacán advierte que el país no puede avanzar si ejercer un cargo público implica un riesgo permanente. La exigencia es clara: garantizar seguridad, restablecer el Estado de Derecho y generar condiciones donde la política vuelva a ser un espacio de servicio, no de riesgo. Navegación de entradas Vicefiscal de Sinaloa permanecerá en el cargo pese a acusación de narcotráfico de EE.UU. México es menos productivo que hace 25 años, advierte exdirectivo del BID